Por lo que á nosotros toca, jamás hemos visto á un policía maltratar á un preso; nunca esa familiaridad repugnante con la gente perdida; en ninguna circunstancia faltando á las leyes de la buena crianza y del deber, abusando de la autoridad.

A todas horas del dia y de la noche se les encuentra por todas partes y es de su deber guiar al viajero, lo que para los extranjeros aumenta más la simpatía.

Las comisarías, que tienen funciones como en México, están situadas convenientemente en la ciudad, en número de treinta y seis, y son oficinas en toda forma. La oficina que yo ví en la calle de Greenwich, tiene su amplio despacho, con las mesas cercadas de un barandal de madera, su reloj y su telégrafo para comunicarse con la oficina de City-Hall, dar avisos, pedir auxilios, acudir al llamado del superior, etc. Este telégrafo presta á la ciudad servicios importantísimos.

Contiguo al despacho hay un salon con asientos, y otra sala pequeña en que los heridos reciben los primeros auxilios.

Dividido por un pasadizo pequeño, pero embutido entre los muros del edificio, como un gran dado en su holgada caja, hay un edificio pequeño formado de celdillas en que se asegura á los reos hasta por una noche, miéntras se les conduce á su destino.

El piso del cuarto es como un ataúd, con una puerta de barras de hierro; no podrian caber dos personas de frente dentro de aquellos cuartos, que son oscuros y malsanos. En uno de ellos habia detenido un niño porque habia cortado unas flores.

A mí me pareció cruel aquel modo de detener, aun á personas declaradamente criminales: cualquiera de las jaulas de fieras del Parque Central, me pareció en mejores condiciones de vida.

Habia visitado ántes en Blakwell's la Penitenciaría. Blakwell's es una isla en que hay hospital y edificios destinados á la beneficencia y al trabajo.

Allí se encuentra la casa de dementes, la de trabajo, el hospital y la penitenciaría, en que se tiene una detencion temporal.

La isla está al Este, y entre arboledas y risueños prados casi desiertos, se descubren los grandes edificios de piedra de cantería oscura, que negrea tristemente, como que va á morir en ellas la luz, y donde parecen condenadas á la expiacion las cortinas de enredaderas que trepan las paredes, dejando los claros de las ventanas, como hay muchas casas en la ciudad.