Y por más que repugne y que parezca increible, se hace aquí la apología de los azotes de Delaware: hay Estados en que se sujeta al reo con un corbatin de hierro á la pared, y los ahorcados son comunes, habiendo en este acto sacrílego verdadero lujo de barbarie y de degradacion humana. ¡Qué vergüenza! !qué humillacion! !qué afrenta para el hombre el de ese columpio infame desde el que parece que la barbarie en triunfo hace el apoteósis de la pena de muerte y desafía á la civilizacion y á la humanidad!
Hay veces que se tiene á los sentenciados meses enteros en espectativa del suplicio, y ántes de morir se les toma medida para el cajon en que los entierran.
Hace pocos dias hubo once ahorcados, y diremos algo de esta historia por la trascendencia que está teniendo.
Es el caso, que con motivo ó pretexto de la parálisis de los negocios, se habia hecho en varias negociaciones el rebajo de diez por ciento en los salarios, rebajo muy sensible, porque aquí son poderosas las necesidades del obrero. En varias fundiciones y fábricas, al mismo tiempo de amenguarse el salario, se aumentó el trabajo y en alguna se hizo notable el mal trato á los obreros.
Es de advertir que en este país hay sus imitaciones europeas, en cuanto á colisiones (Trait d'union), semejantes á las ligas inglesa y francesa que produjeron la internacional, y que entre las importaciones han tenido la de comunistas alborotadores y feroces, aunque con ménos éxito, por las condiciones de felicidad en que se encuentran los pueblos.
Los obreros de las fundiciones de Macburg (Pensylvania), protestaron y se levantaron contra la disminucion de sueldo y el aumento de trabajo; los dueños se opusieron, hubo desórdenes y asesinatos, y de resultas de ellos fueron condenados á muerte once obreros de los de mayor inteligencia y prestigio, que representaban en las colisiones.
Las ejecuciones se hicieron con todo el lujo de barbarie que hemos descrito, y estuvo al estallar una insurreccion universal, porque operarios en el ferrocarril, fundidores, herreros, carboneros y toda esta especie de gremios, tienen poderosas ligas.
Al fin estalló la huelga en los caminos de fierro y minas de carbon de Macburg, Pittsburgo y toda Pensylvania; y como si hubieran sido regueros de pólvora los rieles, se propagó el incendio de una tremenda insurreccion.
Destrozáronse trenes de mercancías, incendiáronse wagones y se lanzaron ardiendo á los grandes depósitos; millares de hombres se precipitaban contra la fuerza armada que simpatizaba en algo para con los insurrectos, y el incendio, la matanza y el desencadenamiento de todo lo que hay de más feroz en el tumulto, se vió en grandes focos, y tiene, con razon, en alarma y en espanto á la sociedad entera.
El telégrafo, instante por instante, trasmite relaciones de horrores que vocean los muchachos.