Formidables precauciones para conservar el órden.
Ataque en San Francisco de alborotadores contra los chinos.
El texto de lo escrito corresponde á los rubros: cuéntanse por millones las pérdidas; y las hondas lacras, y los grandes elementos de vida de esta sociedad, se ponen de manifiesto en estas circunstancias formidables.
La preponderancia tiránica de los ricos que fungen en grandes Compañías, con intereses opuestos á los de la comunidad; aristocracia del peor género, que tuerce la marcha gubernativa y todo lo corrompe: los grandes errores económicos que reivindican en un solo instante los principios de la ciencia, hacinan combustible que estalla con la más leve chispa.
La cuestion del Sur solapada, pero cuyas causas subsisten enérgicas, irritadas por la tarifa, que no es sino una máquina de opresion del Sur, todo está en fermento y todo escribe con letras de fuego y de sangre, lecciones que no deberian desaprovechar los serviles admiradores de esta gran nacion.
Y si hemos puesto delante de los ojos el reverso de la medalla, en el anverso figura el imperturbable acatamiento á la ley y la fé en los principios.
Anoche, en medio de la excitacion universal, se verificó un meeting de comunistas: nadie pensó en que se estorbase á los ciudadanos pacíficos el ejercicio de su derecho. Se tomaron precauciones, y eso fué todo.
En cuanto á la fé en los principios, no se ha pensado en aumentar el ejército; no se ha pedido socorro á la fuerza para que salve á los menores de edad, como lo habriamos hecho nosotros. En Pittsburgo, los ciudadanos en masa se han armado; ellos acuden al peligro; se arman, vigilan, se muestran hombres, se bastan á sí mismos, á pesar de las defecciones de algunos; y esto es ser pueblo, y pueblo grande y digno de la libertad.