En cuanto á maderas, además de la caoba, el cedro y el moral, de que se hacen grandes ventas, se solicita una madera que vdes. llaman chechem, semejante al box: son muy estimados el ébano, el ciricote, el jovillo, y otras que no recuerdo y abundan en las costas mexicanas.

Respecto de miel, diré á vd. que la que aquí se expende viene de Tampico, y se suele vender hasta á 80 centavos el galon; pero se conoce que se descuida en México este cultivo: la miel es delgada: muchas veces llega agria. Bien cultivada, produciria mucho dinero.

Otro ramo de exportacion seria la cerda: viene ahora de Mérida, Tampico y Veracruz.

El cauchuc viene ahora, decia Shiels, de Tabasco y Veracruz y un poco de la Laguna; pero en muchos puntos de la República, como en la Huasteca, podrian emprenderse grandes explotaciones: domina ahora en el mercado el cauchuc de Sur-América, compitiendo.

—Vean vdes., decia Andrés Aznar: Buenos Aires nos hace competencia con los cueros de chivo, y los nuestros valen más; pero aquellos comerciantes son más inteligentes y estudian más este mercado. Aquí, esa falta de estudio nos ha hecho insistir en la venta de la zarzaparrilla, dominándonos siempre la de Honduras. En Europa es donde tiene grande aprecio esa planta preciosa.

—Por más que encarezcamos y pongamos el grito en el cielo ensalzando nuestro café, dijo un desconocido que despues supe es un mexicano muy inteligente en estas materias, en Orleans es donde se hace el tráfico: aquí se conoce muy poco, produciria millones popularizarlo.

El café de Java, de Rio Janeiro, de Costa Rica, de Venezuela, de Puerto Príncipe y hasta de Santo Domingo, proveen á este inmenso consumo; y vd. no lo creerá: en los ensayos de introduccion del café mexicano en este mercado, el que más se conoce es el de Oaxaca (Villalta), disfrutando en México mayor concepto, Colima, Uruapam, Atlacomulco, Córdova, y otros puntos desconocidos aquí totalmente.

De más importancia, relativamente hablando, es el consumo del azúcar: la nuestra compite aquí sin esfuerzo alguno con la de Cuba; y aunque por el momento hay en Nueva-York grandes existencias, me parece un ramo de comercio de mucha espectativa. El azúcar moscabada es la que se debe enviar, porque así paga menor derecho y la aprecian más las refinadurías. El verdadero mercado de nuestra azúcar está en Europa.

Pero en todo se ve la mano de la desidia, y se hace sensible nuestro abandono. El empaque de nuestras azúcares detestable: las hace desmerecer muchísimo.