—En mi juicio, decia yo muy sério, á los cónsules se les deberia caracterizar como agentes mercantiles, haciéndolos útiles, como lo han prevenido la Francia y la Prusia, ordenándoles que suministren datos estadísticos, favoreciendo á los comerciantes é informando sobre todo lo conducente al comercio.
Los Anales de comercio de la Francia, se componen de Informes de los cónsules en una gran parte, y muchas, muchas veces, he recurrido á ellos para saber algo de mi país respecto de su comercio exterior.
En esos Informes sabriamos, por ejemplo, por qué siendo los derechos tan altos sobre el tabaco y tan inferior el de Cayohueso al nuestro, aquel tiene mayor consumo.
Apénas los Tuxtlas han logrado hacer introducciones ventajosas, cuando podrian hacer remisiones, mayores Papantla, Misantla, Coyusquihuic, el Jovo y otros muchos lugares cosecheros en que se ha mejorado mucho el cultivo.
Tal vez nos instruirian esos Informes, por qué la California, Sur-América, las Floridas, Italia, Sicilia y hasta Smirna, tienen mercado para sus frutas, y nosotros no hacemos sino muy exíguas introducciones.
Ya se ve, el simple empaque hace que se coman en Nueva-York uvas frescas de Málaga, miéntras nuestras frutas más resistentes á la corrupcion, llegan impasables y para tirarse á la basura.
—Ha hecho vd. un sacrificio, me dijo Andresito: ya sabemos que vd. se calienta bastante la cabeza y estudia en su casa, razon por la cual gusta fuera de ella de la charla insustancial y de las conversaciones que no exijan atencion; pero nosotros deseábamos saber, ahora que ha visto por acá los negocios, ¿qué inconvenientes encuentra vd. en las formalidades de nuestros aranceles mexicanos?
—Varios he notado, respondí con condescendencia; pero no estoy cierto de la exactitud de mis observaciones.
Las facturas consulares son gravosas y el certificado que vale cuatro pesos y á veces más, importa un desembolso no justificado donde tiene sueldo el cónsul.