Un nécio y nada más!"

Pasado ya el turbion, en ayes lúgubres

De léjos se oye al viento suspirar:

Sobre el tapiz imágenes fantásticas

Arroja la luz trémula del gas:

Vanamente en los libros un narcótico

A mi acerbo dolor pensé encontrar,

Que hasta mi sueño acibaró la pérdida

De esa adorada, angélica beldad,

Que al cielo para siempre huyó, dejándome