Tormento y nada más.
Meditando seguí: el rumor del céfiro
Las cortinas de seda al agitar
Me hacia estremecer, y un terror pánico
Me tenia clavado en mi sitial,
Repitiendo con aire incierto, estúpido,
Sin dominar por ello mi ansiedad,
Sin dar yo mismo á mis palabras crédito:
"Es álguien que me viene á visitar
Y tocó suavemente en el vestíbulo: