Eso es, eso es no más."
De repente sentí llenarme de ánimo,
Y esforzando el acento más y más,
"Caballero ó señora," grité impávido,
"Allá voy: usted ha de dispensar:
Es el caso que estaba ya durmiéndome
Cuando de su venida la señal
Confusa y débil resonó en mi tímpano:
Fué tan suave que vd. comprenderá....
Allá voy." Y la puerta abrí con ímpetu: