¡Tinieblas, nada más!
Largo tiempo miré el espacio lóbrego,
Receloso, temblando al comenzar,
Absorto al fin en sueño atrevidísimo,
Cual nunca lo soñara otro mortal.
Reinaba hondo silencio por los ámbitos
Del universo en calma sepulcral:
Solo mi voz lo interrumpió, ¡Felícitas!
Gritando en la vacía inmensidad,
Do un eco flébil repitió ¡Felícitas!