Un eco y nada más.
A mi estancia volví cual ciego autómata,
Con solo un movimiento maquinal,
Y al punto á sonar vuelve toque ríspido
Que su orígen trazó con claridad.
"Vaya, vaya," exclamé, "no en el vestíbulo;
Por la ventana alguno quiere entrar.
Veamos, que no tocan los espíritus
De ese modo: el misterio penetrar
Es preciso; de espantos ya dejémonos;