El respondió: "Jamás."
"Esta sea," grité, "la prenda única
De nuestra despedida, ave infernal:
Húndete pronto en el profundo báratro,
Tumbos dando al furor del huracan.
No dejes ni una pluma que en mi cámara
Me recuerde tu horóscopo fatal.
Vuela ya de ese busto y del vestíbulo;
Suelta, suelta; tu garra pertinaz
Mi alma rompe: retírate, retírate...."