—Que es una profesora del arte de quitar estorbos, y que en contacto con personas muy acaudaladas y con hijas de familias menesterosas, hizo una inmensa fortuna.

Vivia en la opulencia hace muchos años; se jactaba de las mejores relaciones; en su casa se daban convites y habia tertulias espléndidas; pero cate vd. que por su mal, se organiza una Sociedad furibunda, nombrada "Preventiva del crímen," y las cosas cambian de aspecto.

La Sociedad es de lo más benéfico y curioso que vd. se puede imaginar. Compónese de personas poderosas, de probidad intachable y de habilidad notoria.

La Sociedad se constituye en amparo de la jóven á quien se pretende pervertir, de perseguidora implacable de garitos y casas de prostitucion, de azote de ladrones y todo género de malhechores; tiene sus abogados, su policía diligentísima y está perfectamente relacionada.

El abogado de la Sociedad mencionada acusó á M. Rails de su infame profesion; puso ella en accion sus relaciones, amagósela con una prision; para eludirla se le pidió una fianza de cien mil pesos, que la ilustre profesora puso en depósito....

Entónces la policía, por medio de sus agentes secretos, acudió á mil ardides, hasta que al fin logró tender una red sutilísima en que cayó la abortivista.[3]

[3] En estos últimos dias, y ya publicándose mis Viajes, se supo que M. Rails se habia suicidado: descubiertos sus crímenes, se metió en un baño y se abrió las venas.

Tambien es curiosa la causa hecha á un doctor de Nueva-York, que cultivaba el mismo comercio.

—Ya he dicho á vd., repliqué á M. Fayar, que sobre estos particulares creo me he extendido lo bastante en San Francisco, y que ahora serian fastidiosas mis repeticiones.