—Es la verdad, decia Néstor; los vínculos de familia están bastante relajados en el Norte; pero es necesario fijarnos en el punto de partida de nuestro juicio: aquí no hay herencias forzosas, y esto, aunque sea por la conveniencia, mantiene el respeto en las familias; de suerte que no se da caso que un muchacho haragan y con las manos lavadas, finque las esperanzas de mejora de fortuna en que espichen los autores de sus dias, ni hay esos pleitos en que hijos y padres son desvergonzados difamadores, ni esas bandadas de buitres que con el nombre de herederos forzosos acibaran los últimos momentos de un infeliz que cometió el delito de formar un capital con su trabajo.

—¿Ve vd. este pueblo? me decia un hermano del Dr. Landeta, que estudia á los yankees sin cesar.... ¿Ve cuántos rasgos de inmoralidad y disolucion?

Pues advierta vd.: al marido honrado que ha sido objeto de las traiciones y víctima de la mala conducta de una mujer frívola que desconoce sus deberes, á ese marido jamás se le burla, no se permite ni al ridículo ni á la maledicencia poner en evidencia su infortunio y la deshonra de los hijos; y esas sátiras al marido manso, al predestinado, al sufrido, se rechazan de la buena sociedad, no las explota la caricatura, y aun en el teatro, se mutilan las obras francesas para desviarlas de nuestra manía latina de hacer recaer sobre el marido, censuras que solo merece la mujer....

—Señores, todo está muy bueno; pero nos estamos quedando sin comer: ese asado es excelente, aquí se tiene especial cuidado con las carnes.

—Eso merece un trago de este añejísimo Borgoña....

—No, yo no me puedo conformar, decia la bondadosa señora de Bachiller, con que no nos acompañe vd. á Saratoga.

—Al anuncio de los baños ó de las aguas de Saratoga, dijo un jóven elegante que estaba á mi izquierda, las casas se ponen en movimiento, los maridos aprestan los bolsillos.

Hay familias de ladies de tres á cuatro personas, que llevan quince ó veinte baúles, de esos baúles monstruosos que con cuatro ruedas y sus asientos, pudieran suplir á cualquier wagon.

Las familias, excepcionales por su riqueza y circunstancias, tienen sus casas ó residencias en Saratoga, muy elegantes y apartadas del bullicio; pero lo característico es la vida del hotel, y hay muchos y magníficos hoteles en Saratoga.

Los hoteles, como vd. sabe, son grandes edificios formados de dobles hileras de cuartos, que unos dan al exterior y los otros al interior del hotel: las familias toman cuartos dobles para mayor comodidad, no obstante que los paseantes de los corredores suelen hacer infernal ruido.