Pedro Santacilia.

Hubo un momento de silencio: pasó sollozando en el horizonte de nuestras almas, la memoria de la patria.

Terminada la comida, espié un momento para escaparme, porque tenia resuelto no despedirme de aquella casa, á la que tanto debí y á la que amo tanto......

Me escapé al fin, sin que nadie lo apercibiese, y al hallarme solo en la sombría calle 26, oyendo á lo léjos, como las caidas de agua de la montaña, el rumor de las avenidas de la gran ciudad, no cesaba de repetir: "Amor y bendiciones para los que acogen al extranjero como á hermano, y le sientan en su hogar y calientan su corazon con el cariño. Que la prosperidad les acompañe, y que la salud y el contento aderecen su mesa y hagan mullido su lecho de descanso; que la virtud y la sabiduría estrechen á su seno á las hijas y á los hijos de esta familia, y que la Providencia divina derrame como lluvia benéfica, sus más preciosos dones sobre esas flores de mi corazon......"

Vagué unos momentos al acaso, me senté en la plaza de Madisson, y veia con indiferencia de autómata el círculo trasparente en que, á guisa de vistas disolventes, se suceden figuras, que es una forma singular de avisos.

Aquella fantasmagoría me producia un efecto semejante á la locura: ya era una fisonomía á la que yo encontraba semejanza estrambótica; ya un barco medio hundiéndose, que yo traducia por agüero de futuro naufragio; ya unos gorritos de niños, que yo animaba con los cabellos rubios y los rostros angélicos de mis nietecitos: aquella vista me hacia mal.

Tomé, pues, la calle de Broadway para dirigirme á mi hotel.

Serian las doce de la noche, y los aparadores de las mil tiendas, en la parte alta de la ciudad, estaban abiertos, como si se quisiera dar un chasco á la noche.

Vino á mi mente la idea de hacer compras para los chicuelos, y no pude hacerlo: esto me condenó á un positivo martirio.... las horas negras revolaban sobre mi cabeza con sus alas de cuervo.

Al pasar por lo que se llama Panadería de Viena, que estaba luciente y concurrida como un salon de baile, quise tomar un refresco.