No quiero, rematadamente no quiero poner ni quitar letras: allá va el extracto con todo y copete inadecuado y estrambótico.

Ahora que reviso mis apuntaciones, como quien repasa un exámen de conciencia, veo lo muy superficial de mis estudios, el mucho tiempo perdido en fandangos y bureos y lo mal que corresponde el anuncio de Viaje á los Estados-Unidos, con el diminuto y mal perjeñado texto de Fidel.

Me consoló un tanto de tan amargas reflexiones, convencerme que este defecto mio es de familia.

Tenia un tio (que por algo se ha de empezar), que se la daba de muy entendido en esto de mapas y estudios geográficos.

Anunció un dia que se iba á encerrar con sus libros, y cátenlo vdes. invisible para el comun de los mortales: los que lo espiábamos por el agujerito de la chapa de la puerta, le veiamos amontonando pergaminos, extendiendo papeles, tirando líneas, y estudiando, lleno de afan, hasta las altas horas de la noche.

Un dia salió del estudio con un gran libro en las manos, reclamando los honores del triunfo; abrió el libro con cierta prosopopeya, entre asombrados circunstantes que leyeron en la portada:

Gran Mapa de la Catedral.

Voltearon hojas y hojas que contenian varios dibujos de flores, bailarinas, barcos y figuras caprichosas: como al medio del libro se repitió el letrero de la portada:

Gran Mapa de la Catedral.
Agosto 10 de 1812.—Este dia hubo ahorcado....

Todos quedamos estupefactos del modo de hacer mapas del señor mi tio.