Puede decirse que el edificio se compone de tres secciones: la fachada y dos laterales.

Descansa su frente en una extendida escalinata de mármol que da á un pórtico saliente de robustas columnas; se deprime y salen en seguida los baluartes ó edificios laterales, formando el grandiosísimo conjunto. Ciñe el primer cuerpo de esta imponente fábrica una balconería lujosísima con sus crujías de mármol.

La masa del suntuoso palacio, la realza una elevadísima cúpula, impera sobre el conjunto una estatua gigantesca de la Justicia. Pusieron á la diosa á tanta altura, acaso para que no estorbe en sus negocios á los hombres que se agitan á sus piés.

El edificio es de mármol y fierro.

Los arcos de que está formado, sus bóvedas y sus gruesas paredes, lo hacen en el interior sombrío.

En esto de lo sombrío, hablando del interior de grandes edificios y de habitaciones, no se me debe dar mucho crédito; á mí me parece todo sombrío.

La falta del patio, quita, ó borra mejor dicho, una de las facciones más prominentes de los edificios, y acaso tenga más influencia de lo que á primera vista parece en las costumbres.

Los amplios corredores llenos de flores, de cuadros, de arbustos; los extensos patios, en que se expansen los moradores concentrándose en el hogar, acaso son más característicos de lo que creemos.

El patio, recuerdo del serrallo y del castillo feudal, conservacion obstinada de la individualidad autonómica de la familia, comunica á ésta una fisonomía especial.

En la casa con patio se vive; en estos roperos de palo ó de piedra parece que se quedan á guardar las gentes, que realmente viven en la calle, y la calle es el tránsito de todo el mundo, ó un gran patio que no pertenece á nadie.