Parecen hechas las casas para comer y dormir: son como hoteles.
A mí todas esas casas me parecen hechas bajo el tema de buques: los mismos cuartijos y encrucijadas, los mismos barandales simétricos.
Si fuera dable que las casas se trasportasen con una asa en el techo, se llevarian como un canasto ó una porta-vianda.
La gente se enfardela; al salir se desempaca. El aire le tiene que pedir permiso al portero.
Dejemos estas consideraciones para otra vez, que hemos entrado á la oficina del Mayor de la ciudad.
Uno de estos irlandeses, que forman la magnífica y nunca bastantemente elogiada policía de la ciudad, nos dijo que el Corregidor (Mayor) habia salido; hicimos á un dependiente de la oficina nuestro pedido y nos sirvió con suma complacencia.
A la salida, y parado con la espalda al pórtico, pude disfrutar la vista del Parque y sus alrededores.
City Hall, en una de sus fachadas, ve al Sur.
A mi derecha corria tempestuoso el raudal de gentes y carruajes de Broadway, como siempre, como en riña, como con furia, como urgidos por la inundacion y espoleados por la llama. Los que cruzan se ven como algo que se parece á la insurreccion y á la locura, y azotarse contra las esquinas los piés derechos de los faroles, los pinos que sostienen los alambres telegráficos y que vienen desde la Noruega.