"Las principales eran una francesa y otra rusa. Se ponia en ellas el lodo, tal como se encontraba en el campo, y por un simple movimiento de la máquina, salian ya cortados y perfectamente comprimidos los ladrillos."
—Vd. ve: en México se hacen barrancas para extraer la tierra, se forma el lodo, se bate, se le mezcla estiércol, y no sé despues cuántas operaciones se hacen, que los ladrillos resultan malos y caros.
—Léame vd., Sr. Bárcena, ahí donde habla de la máquina para hacer cubiertas de cartas.
Mi amigo leyendo:
"Entraban en ella los pliegos de papel; un golpe cortaba, otro doblaba, y las cubiertas se acomodaban en una rueda que las pasaba sobre un gran cepillo con goma, que untaba sus bordes. Esto seria utilísimo para oficinas y toda clase de establecimientos."
—Y como creo que esas máquinas serán muy poco costosas, habria modo de que las adquiriese la gente pobre, y aun un recurso para las mujeres....
—Esta otra no. Vea vd., siguió Bárcena:
—Máquinas de cortar rocas. Habia varias: la de Emerson laminaba las rocas con gran facilidad; las losas salian pulidas.
—Y el Ayuntamiento, ¿tendrá noticia de esas máquinas?
—¡Oh! ¡oh! seria una falta de patriotismo no hacer contratas con nuestros paisanos.