—Diré que se eligió el sitio para la gran ciudad en 1722, que se le puso nombre en 1745, en honor de lord Baltimore, propietario de Maryland; por supuesto que le invento al tal lord, cuatro anécdotas que saquen lumbre; que yendo y viniendo dias, el puerto comenzó á ser visitado, se empedraron las calles, se construyeron edificios y templos, y que la poblacion subió por saltos, de este modo:
| 1797 | Poblacion | 26,000 | almas. |
| 1850 | " | 200,000 | " |
| 1860 | " | 212,000 | " |
y al presente muy cerca de trescientas mil almas.
Diré que dos magníficas líneas de vapores ponen en comunicacion al puerto con Europa; que multitud de embarcaciones llegan á sus aguas en demanda de lucrativos cambios, y que una red de ferrocarriles trae y lleva, que es una gloria, pasajeros y mercancías.
Despues de toser, fumar un puro, contaré á mis lectores que en virtud de mis vastas relaciones y de mi amistad personal con Hayes, que es chico de buen humor y á quien le gustan mucho las hermosas, me procuré datos de las exportaciones, que consisten en tabacos (informe del que me vende mis puros), algodon (mi costurera), petróleo (el atizador de los quinqués de cierto teatro), tocino, manteca, queso, mantequilla (cualquier cocinero me pone al corriente de lo que debo decir sobre todo eso). Diré, para concluir haciendo sensacion, en un capítulo, que en Baltimore se benefician los ricos minerales de cobre del Lago Superior, y producen anualmente 4.000 toneladas de metal refinado; que de ostiones, frutas y verduras, se venden 5.000,000 de pesos, y 500,000 de cueros curtidos que se remiten generalmente á la Nueva Inglaterra.
—Está muy bien, decia Estéban; pero con ese tonillo y esa tu manera, te expones á que tengan por dudoso lo cierto, porque esos datos son fehacientes, y las Guías, aunque relaciones que andan de mano en mano, tienen en general mucha exactitud, y los datos que contienen son tomados de documentos oficiales.
—Eso lo debe suponer el lector, decia Juanillo; pero si ensarto números y números, dimensiones y tablas de cuentas, ya verás mi Viaje con un solo lector.... el de las pruebas.
—D. Juanito, hágame vd. el favor de seguir su Viaje, porque á mí me interesa, aun cuando solo sea de oidas, conocer á Baltimore.
—Seguiré, continuó Juanito, diciendo lo que recuerde de la Guía, porque este pícaro de Estéban acaba de cortar las alas al génio.
Como en todas las ciudades de la Union, hay magníficos hoteles y restaurants; si quiere vd. lo mejor entre los primeros, pregunte por Carolton ó Barnim-Hotel, y en cuanto á los segundos, Pappes es sin duda el mejor atendido.