Despues del descubrimiento del Nuevo-Mundo por Cristóbal Colon, españoles y portugueses se lanzaron á los mares en pos de prodigiosos descubrimientos, creyendo cada quien, en el delirio de su ambicion, que les estaba reservada la misma gloria que al inmortal genovés.
La Iglesia, que en aquellos tiempos en todo se ingeria, acordó, por la mano de Alejandro VI á las coronas unidas de Castilla y Aragon, todas las tierras descubiertas y por descubrir, más allá de una línea imaginaria de uno al otro polo, cien leguas al Oeste de los Azores, dando al Este en propiedad á los portugueses.
Este arranque de Su Santidad, que desheredaba del resto del mundo á las naciones del antiguo continente, fué desatendida, y la Inglaterra, la Holanda y la Francia, cuidándose muy poco de la bula y de los anatemas de Su Santidad, armaron expediciones, emprendieron conquistas y establecieron colonias, combatiendo contra españoles y portugueses, quienes, como dice Laboulaye, se empeñaban en conservar el monopolio del nuevo mundo.
En 1496, de órden del mismo Dios, que habia autorizado á Alejandro VI, la Inglaterra dió á Juan Cabot, veneciano establecido en Bristol, una comision semejante á la que Fernando é Isabel dieron á Colon. No habia más diferencia sino que Cabot tenia que hacer los gastos á sus expensas, reservándose el Rey el señorío de las tierras descubiertas, y el quinto de los productos de la expedicion.
Armado de este tan amplio como disputable título, Cabot, acompañado de su hijo Sebastian, hizo su primera excursion, y en la segunda de sus tentativas, plantó en las Floridas, como signo de posesion, la bandera inglesa.
El suelo que ocupaban los ingleses estaba habitado por tribus salvajes; pero se les incluyó como entre las fieras, sin representacion y sin derechos, porque en aquellos tiempos era lícita toda iniquidad con los que no eran cristianos. Los títulos fueron de la Inglaterra y España, que tenian su Dios oficial.
El primer ensayo sério de colonizacion, se intentó en 1584 por Walter Raleigh, persona caballerosa y novelesca, el mismo que tendió su manto bordado sobre el lodo, para que su soberana no se manchase los piés.
La concesion hecha á Raleigh fué amplísima, las tierras extensas, y en cuanto á los emigrantes, se dejaban en plena libertad para que se arreglasen en los términos más convenientes con el lord propietario: Raleigh tenia una jurisdiccion absoluta en pleno señorío.
En el primer viaje de exploracion se costearon las Carolinas, y el país pareció tan encantador, que se le puso el nombre de Virginia para perpetuar el recuerdo de la Reina Vírgen, bajo cuya advocacion se habia hecho descubrimiento tan feliz.