En cuanto al Gobierno, la igualdad era absoluta; entre los peregrinos, la habian instituido y fomentado la persecucion y la pobreza. Así, la democracia se escapaba, observa Laboulaye, del seno mismo de la sociedad feudal, y la libertad política triunfaba al lado de la libertad religiosa.
Un Gobierno nombrado por el sufragio universal, un Consejo de cinco miembros y una Asamblea, tal fué la forma constitutiva de Nuevo Plimouth.
Solicitaron su patente como concesion comercial, autorizando á William Bradford; nadie se ocupó de la nueva colonia, hasta Cárlos II que negó la concesion.
Anuláronse en seguida las concesiones á las colonias, y la de Nuevo Plimouth fué incorporada á Masachussets, por la Carta de Guillermo y de María, desde cuya época dejó de tener una historia particular.
La carta de la colonia de Masachussets se acordó al Marqués de Buckingham y á algunos de sus compañeros distinguidos, que más bien pensaban en vender las tierras que en irlas á colonizar.
Como la persecucion religiosa no se relajaba; como el número de puritanos crecia y se hacia más ardiente su creencia con los sufrimientos, y como el espectáculo que ofrecia la colonia de Plimouth presentaba atractivos á sus sentimientos y á su sustraccion á la tiranía que pesaba sobre ellos, muchos de esos puritanos abrieron negociaciones con el Gran Consejo de Plimouth y lograron extensas concesiones en Masachussets, Conneticut, New-Hampshire, Rhode-Island y Maine.
En 1629, Cárlos I constituyó á varios comerciantes concesionarios, bajo el nombre de Gobierno y Compañía de la Bahía de Masachussets, y le dió una carta semejante á la que el mismo Rey concedió al Gran Consejo de Plimouth.
Fué confiada la administracion á un Gobernador, un Vice y á un Consejo de diez y ocho personas, elegidas por los friemens, ó como si dijésemos, accionistas de la Compañía.
En virtud de esta carta, recibió Masachussets trescientos emigrantes puritanos, á los que conducia, no la ambicion, no el amor á las riquezas, sino el anhelo de escapar á la persecucion religiosa.