Es de suponer que en todo este paseo me acompañaba Francisco corrigiendo mis errores, rectificando mis dudas é instruyéndome, porque yo solo no le hubiera encontrado punta á la hebra.
—Ya estás ensartando una novela y no tenemos sino hora y media, Guillermo; dáte prisa, y deja en paz á esa india que te está preocupando, cuando el tiempo no lo permite. Ven por aquí....
—Tú sabes, le dije ¿de qué autor son esos bajo-relieves?
—Son de dos discípulos de Canova, uno de los cuales se llama Capitani.
Atravesamos por un intrincado laberinto de columnas, subimos, cruzamos corredores magníficos, en los que se distinguian grandes salas con sofás, espejos, mesas de mármol, candelabros y lámparas, y al fin nos asomamos á un barandal, desde donde vimos, inclinándonos, la Cámara de Diputados.
Es la Cámara un rectángulo. En el centro de uno de sus lados más largos se suben dos ó tres escalones y se extiende un ancho estrado en cuyo centro se ve una mesa de mármol, en la que se coloca el secretario y algunos de sus dependientes.
Siempre contra el muro y dominando la mesa, hay otro estrado más pequeño en que estaba un sillon frente á una pequeña mesa de mármol; allí, solitario é incomunicado, se sienta el Speaker ó presidente de la Cámara, que tiene á su derecha un martillito ó mayeta con que golpea la mesa para llamar al órden, porque no hay campana.
En el piso del salon, y frente á las mesas del secretario y el Speaker, se abre en abanico semicircular la sillería, colocados asientos de dos en dos, con bufetes dobles á su frente, que tienen recado de escribir, papel, etc. Al pié de los asientos de cada diputado, hay sus ventiladores con sus rejillas y su tapa, que se cierra á la voluntad de cada individuo á quien corresponde. En verano, por esos ventiladores sopla el aire fresco, que impulsa un ingenioso aparato de abanicos, y en invierno penetra aire calentado en hornos á propósito, que existen en el subterráneo.
No hay tribuna: cada diputado hace uso de la palabra en pié, al lado de su asiento.
—Ojalá hubiera podido venir, dije á Francisco, en un dia de sesion.