—Poco hubieras ganado.
—Entónces, tal vez sea cierto lo que me han asegurado personas formales; es decir, que de lo que ménos parecen ocuparse los diputados es de la sesion: unos escriben su correo, los otros leen periódicos, algunos dormitan con los piés en alto, y miéntras, el orador se desgañita como un desesperado, como si predicara en desierto....
—Algo dicen que hay de eso, dijo Francisco con cierta sorna, como quien no quiere aclarar paradas.
Son como trescientos diputados, y me hice cargo de ese dolce farniente de los elegidos de los pueblos.
Las galerías corren sobre todos los lados del rectángulo, teniendo los asientos en forma de gradas, como los teatros, lo que da cabida cómoda á muchísima gente.
En las galerías hay dos departamentos con destino particular; uno para los individuos del cuerpo diplomático; el otro para los periodistas, á los que se facilita recado de escribir y agua helada, que es un obsequio en la estacion de los calores. El resto de las galerías se divide en dos partes, una para señoras y otra para el sexo masculino. Las señoras concurren en mayor número. El público asiste á las discusiones en perfecto silencio, no permitiéndose ni aplaudir á los oradores, ni mucho ménos dar signos de reprobacion. Ha habido aplausos en casos muy extraordinarios, como al sancionarse la enmienda al art. 15 de la Constitucion, que dió igualdad de derechos á negros y blancos.
Ya hemos dicho que las comisiones todas tienen sus salones espléndidos; además, hay uno especial decorado con lujo extraordinario, donde recibe el Speaker á personas distinguidas y al Presidente de la República y sus ministros, en los dias que señalan las leyes su presencia en la Cámara.
El techo del salon es de hierro colado y se ve como una obra artística de sobresaliente mérito; el tablero está dividido en rectángulos cubiertos de cristales, y en esos claros están pintadas de mano maestra las armas de los Estados de la Union.
En las noches, la vista es encantadora y como de un palacio de hadas: el edificio magnífico. La iluminacion se hace por medio de una batería eléctrica y de un solo golpe, como si estallase súbito un incendio en rotonda, tránsitos y salones.
Teniamos una hora disponible: salimos precipitadamente y vimos, así al paso, una pieza pequeña en que despacha la Corte de Justicia, y el Senado, que es de la misma forma, pero más pequeño que la Cámara de Diputados.