"Las sesiones del Congreso son de once de la mañana á cuatro de la tarde; pero cuando los negocios lo requieren, se prolongan las sesiones hasta la noche.

Miéntras dura la sesion, hay sobre el Capitolio una gran bandera, y durante los períodos en que están reunidas las Cámaras, una luz vivísima brilla sobre el mismo Capitolio, y se distingue como un astro á algunas millas de distancia.

"No hay solemnidad alguna para abrir y cerrar las sesiones. Al comenzarse, remite el Presidente un mensaje á las Cámaras, en que les da cuenta del Estado que guardan los negocios.

"Los Ministros envían sus Memorias y asisten á las comisiones, pero no dan funciones grátis en dimes y diretes con los diputados y senadores.

"Quédese vd. por tres ó cuatro dias en ese punto, y no se arrepentirá...."

Seguia Palma en su larga carta hablándome de los amigos de Nueva-York, mezclando siempre, como era su manía, la política á todas sus observaciones.

—Es divertida tu carta, exclamó Francisco; parece una foja del Almanaque de Gotta; pero si te ha divagado la murria, santo y bueno Sr. Palma. Veamos lo que te dice el Sr. Fagoaga.

Desdoblé mi carta, pasé los ojos por ella, y dije á Francisco:

—Este jóven es más previsor, y me quiere prestar un servicio.