La agricultura y la industria manufacturera parecen haber establecido competencia para enriquecer á la capital privilegiada.

Exporta tabacos, granos y harina para Europa, y recibe esencialmente de la América del Sur, maderas, azúcares, melaza, cueros, guano, etc.

Valúanse sus productos manufactureros en veinte millones de pesos, y la sola industria de tabaco rinde siete millones.

La ciudad está situada como en fajas de colinas superpuestas, en cuyas alturas, conservándose los accidentes todos del terreno, se han construido las habitaciones entre arboledas y jardines, produciendo una vista deliciosa.

Al pié de la faja de habitaciones corren wagones y carruajes, y descendiéndose, está la parte comercial, en la que se ven edificios soberbios que, como el Capitolio, tienen renombre universal.

Como se sabe, el desenlace de la tremenda guerra del Sur se verificó en Pettersburg y en Richmond mismo; las tropas separatistas, ántes de abandonar la ciudad, la incendiaron, y la costosa victoria del General Grant se proclamó entre ruinas humeantes, el espanto y la desolacion.

Hablóse del Capitolio y del Parque que lo circunda. Se hizo mencion de una estatua de mármol que está en uno de los salones del gran monumento, obra del escultor Houdon, calificándola de obra de mérito.

Refiriéronse varias curiosidades que se encuentran en el Capitolio, como una estufa de los tiempos coloniales, que estuvo en la Casa Municipal al servicio de William Burg, y un busto de Lafayette.

Tambien no faltó viajero que hiciese la descripcion de la estatua ecuestre de Washington, que está frente al Capitolio, rodeada de varias estatuas de bronce de Jefferson, Nelson, Andrieu, Levis y otros héroes. Los americanos tienen en mucho la estatua de que hablamos, y autores hay que digan que el monumento es de los mejores del mundo.

Tres estatuas, una de Clay, otra de Foley y la otra de Jackson, completan la decoracion de la gran plaza del Capitolio.