La señora madre de Leonor oraba de rodillas á corta distancia del cadáver.

Fernando y Leonor se colocaron, buscando fresco, en el balcon. La niña infeliz lloraba sin consuelo.... Fernando guardaba profundo silencio.

En la acera de la habitacion en que pasaba esta escena, caia la sombra, y se reflejaba la intensa luz de los cirios en la pared de enfrente; sobre las azoteas que se veian desde el balcon brillaba la luna, y al Sur culebreaban fugaces relámpagos sobre las montañas.

La situacion no se podia prolongar.... comenzó Fernando por excitar á Leonor á que cuidase de su mamá, á que ella, tan tierna y generosa, la consolase, y elevase su espíritu á la consideracion de que era el amparo de su familia.

Leonor casi no escuchaba, y entónces Fernando, por distraerla, le llamó la atencion sobre los encantos de la noche, la apacible claridad de la luna y la tranquila majestad del firmamento....

La luz de los cirios heria el perfil perfecto de Leonor; en sus ojos húmedos morian los destellos de la llama, cortejo de la muerte; el busto de la hermosa tenia esa animacion épica, sombría, de los retratos de Rembrat, presentando la lucha de la tiniebla y la luz sobre la fisonomía humana.

Fernando, arrebatado por la aparicion, sin premeditacion, frívolo, entusiasta, haciendo, sin quererlo, pueril alarde de su facundia arrebatadora, habló sentido, ardiente, enamorado, envolviendo en las ráfagas de su palabra á la niña inocente que se dejaba arrebatar, enloquecida de aquel torbellino de pasion intempestiva.... Dejábase arrebatar voluptuosa como la ola, sensual como el ave que se mece en las auras embriagadoras; se inclinaba, como la flor, á la lluvia que la refrigera y embellece....

Y habló de tal modo Fernando, que la niña le interrumpió diciéndole:

—Sí, vd. me ama, me ama, y si no, yo moriria: era capaz de haber hecho yo esta misma revelacion; pero vea vd. lo que dice, por Dios, vealo vd., porque un desengaño me mataria....

Y él, mal caballero y pérfido, creyendo acto tan solemne un galanteo, con el alma entregada á otro amor, con el corazon envenenado por el engaño, creyendo que con las sombras se disiparia aquel juego sin consecuencia.... seguia dejando escapar de su corazon notas vibrantes de falaz ternura...... y complaciéndose en ver perdida en el éxtasis de la fascinacion, á la niña, á la vírgen, al ángel bienhechor de su madre....