Minger-Hotel está situado en una altura, al frente de una extensa plazuela que lleva su corriente á la calle principal de San Antonio.
La fachada del hotel está hermoseada por corpulentos árboles; el despacho, que está en el tránsito de la calle al patio, es amplio, le limita largo mostrador y da al patio por uno de sus extremos, teniendo á su frente salones para los viajeros.
El patio del hotel es cuadrado; tiene su barandal de fierro, corrido en todo el cuadrado, y sus cuartitos pequeños, pero aseados.
En la parte inferior, contiguo al patio, está el gran comedor con sus rasgadas ventanas, sus mesas albeando y su competente servidumbre.
A nuestra llegada, el hotel se hundia á gritos; poco ántes de nosotros habia caido como una manga de agua una de esas falanges de viajeros que hacen por aquel tiempo alegres excursiones, y que son la cosecha y el regocijo de los grandes hoteles.
Cantos, disputas, carreras del despacho á los corredores, de los corredores al comedor....
En el hotel no habia desocupado un hueco en que cupiese un grano de trigo; pero los dueños se habian procurado unas piezas vacías á donde confinaban á los huéspedes sobrantes, con dependencia del hotel. Allí fuimos consignados; Francisco fué renegando.
Ocupamos un cuartito pequeño con catres por todas partes, arrimamos á las paredes nuestros equipajes y nos propusimos descansar.
La pieza en que estábamos era baja, las puertas que daban á la calle quedaron completamente abiertas, porque el cuarto era un horno.
Mucho mejoraron en aquellas circunstancias nuestra situacion, las atenciones del Sr. General Benavides, quien con finura extrema hizo que se nos atendiese y que al dia siguiente se nos alojase convenientemente.