Y del mapa desparezca,
Donde está dejando un hoyo.
Fidel.
Fuera de toda broma, el camino, si así puede llamarse la travesía de grandes llanuras, es infernal.
En un espacio de sesenta leguas aproximativamente, hay cuatro pequeñísimas poblaciones y los desmantelados lugares en que se remudan las postas.
En esos parajes se detiene la diligencia unos cuantos minutos; los pasajeros entran en tropel á una desajuarada pieza. En el centro de ella hay una mesita insuficiente; á poca distancia se rebullen contra el brasero unas arpías.
En la mesa impera un jarron de agua negra con el nombre de café. Vense sembrados en la mesa platitos pequeños con tiras de jamon como cortezas de árbol, maíces en crudo cuasi, yema de huevo hecha picadillo, una especie de balas de masa que llaman pan; y si la posta tiene mucho lujo, un pedazo de carne dura medio revolcada en grasa, ceniza y cochambre, que llaman biftek. La agua es salobre, mordente, y poblada de gusanitos inquietos.
Las poblaciones más regulares son Castroville, Orvalde, Blaskville, Fort Clark y Paso del Aguila.
Pero solo en esta última poblacion es en la que se descansa despues de un golpeo de dos dias.
Aunque no faltan conatos de poblaciones nuevas y cultivo, son grandes los tramos de desierto, y el aspecto de los habitantes es triste, bárbaro, presentando el interior de las chozas espectáculos de verdadera miseria.