Llegamos á la orilla del rio: del otro lado habia algunos curiosos. Descendí del carruaje y me puse de pié en el chalan: veia rielando el sol en las aguas; la orilla de la patria como que se me acercaba tendiéndome sus brazos: me ahogaba la emocion. Cuando salté á tierra, volví mis ojos, y de rodillas, brillando el sol en sus canas y su hermosa frente, ví á Francisco besando la tierra de nuestra patria.

No por imitacion, sino por un acto que no podré explicar, me descubrí tambien y apliqué mis labios á esta patria tan bella, tan llena de infortunios, pero que se hace amar como ninguna otra patria de la tierra.

Miéntras Francisco saludaba y le rodeaban de atenciones nuestros amigos, yo, al rayo del sol y recargado en un desnudo tronco medio hundido en la arena, escribia mi saludo á la patria, cuyo nombre sagrado quiero que cierre, como un broche de diamante, el humilde trabajo que tuve la osadía de titular: Viaje á los Estados-Unidos:

A MI PATRIA.

Quiero pegar reverente,

Patria, mi labio á tu suelo,

Miéntras me envuelve tu cielo

Con su claridad fulgente.

——

Que en la eternidad de lloro