La seccion del edificio por donde transitamos, está destinada á la contabilidad y al asesor ó fiscal que ordena la cuenta.
El jefe á quien fuimos presentados, es aleman de nacimiento, regordete, moreno, un tanto calvo, de ojos negros y de fisonomía abierta y marcial.
Se dice que este personaje, que á las primeras palabras se comprende que es un hombre lleno é inteligente, es notable economista y persona muy despierta en toda clase de negocios.
El Sr. Macías tuvo la dignacion de llevar la palabra: le expuso el objeto de mi visita, que no era otro sino ver las oficinas de la Aduana y adquirir datos para juzgar con fundamento de nuestras relaciones mercantiles, cultivando estudios á que soy aficionado.
Con este motivo, entró en explicaciones el jefe que me pareció al frente de la oficina de contabilidad, y trayendo el Informe estadístico de comercio y navegacion que comenzó en 30 de Junio del año pasado y debe terminar en 1.º de Julio como nuestros años fiscales, me hizo notar algunos artículos de comercio activo de México, como café, cueros de res, caballos, henequen y palo de tinte, que representaban, con otros artículos que no menciono, la suma de diez millones de pesos poco más ó ménos.
En cambio, yo le recordé cifras en que convino, de las que resulta que los americanos no importan á nuestro suelo ni dos millones de pesos, y si se pusiera millon y medio, andaria mucho más acertado. Este resultado le hizo sonreir y yo le hice notar que las cifras citadas ponian de manifiesto los absurdos económicos de su tarifa.
—Se ha nombrado, me dijo, una comision ad hoc para que emita su juicio sobre nuestro arancel; tiene concluidos sus trabajos, y la próxima legislatura hará rebajas muy notables.
La tendencia de este gobierno, como la de todo gobierno bien intencionado, debe ser, me dijo, estrechar los vínculos por medio de relaciones de igualdad, y eso deberá hacerse con México por medio de un tratado en que se concilien todas las ventajas, de una manera amiga: un sistema como el del Zollwerein, haria efectivas todas las libertades....
Yo no repliqué, porque sentia que mi asiento se hundia y que me faltaba la razon.
Un sistema en que gozáramos todas las libertades por medio de un tratado como el del Zollwerein, es nada ménos que la pérdida de nuestra independencia; ó así fué, ó así lo comprendí: el caso es que abrevié mi visita y me propuse imponerme con alguna otra persona de la cuestion de aduanas, ó no imponerme, que de cóleras estoy harto, y masco la bílis por estas calles de Dios. ¿Querer que México sea la India de esta Nueva Inglaterra? ¡Un demonio!