En el enrejado que circuye el prado está un aviso prohibiendo la entrada y advirtiendo que será entregado á la policía el que traspase, sin permiso, aquellos límites; pero es el caso que el portero está en el interior del edificio y la situacion era crítica.
Venciendo dificultades y trámites, me presenté al director del establecimiento, jóven rubio, de patillas y bigote espesos, abundante pelo sobre la frente y aspecto más bien de capitan de caballería.
Esta primera impresion fué desmentida por la más refinada cultura, el saber y la modestia reunidas, y un espíritu de bondad generosa para con los ciegos, que empeñó al fin para con el jóven director mi sincera simpatía.
Yo sabia que la institucion para ciegos fué debida á la caridad de los Doctores Samuel Wool y Samuel Askely, que consiguieron su reconocimiento oficial en 1831 y se abrió al público en 1832.
La administracion consta de un presidente y comisionados para los distintos ramos de instruccion, en lectura, escritura, geografía, etc., música y talleres.
El presupuesto del establecimiento contiene la cifra de 118,616 66 de egresos, y de ingresos 126,803 35, figurando en los ingresos solo 42,494 46, como auxilio del Gobierno: la suma que equilibra el presupuesto se debe á la caridad de los particulares, entre los que figuran una persona dando 20,000 pesos y dos 10,000 cada una.
Se da educacion en el establecimiento á 200 niños y niñas, situados en secciones ó alas separadas del edificio, con escrupulosa independencia.
El señor Superintendente, que era quien nos mostraba el Instituto, nos hizo notar la ausencia de niños y niñas, porque se acababan de cerrar los cursos; pero insistió en darnos idea de la distribucion de labores y del sistema de enseñanza.
Cercano á la puerta, y en el arreglo más perfecto, está un almacen y en él expuestas las manufacturas de los ciegos, como bordados, canevás, tejidos de bolillos, y cosas análogas á la industria femenil; y cepillos, escobas, colchones y otros artefactos, que no exceden en perfeccion á los hechos en México en la Escuela de Ciegos. Esto no puede nunca considerarse como recurso, pero sí es un ingenioso motivo para excitar el ejercicio de la caridad.
Comenzamos entre esas ciudades de tablas que se llaman edificios, á hacer nuestra excursion por las cátedras y salas de estudios, que no ofrecieron para mí novedad alguna, porque el establecimiento de México dirigido por el Sr. D. Ignacio Trigueros, es magnífico.