En su hermoso despacho contiguo á una biblioteca propia para el establecimiento, nos detuvo nuestro guía, que es el Superintendente, como hemos dicho, y se llama William Vait.
Sentóse en su mesa y nos mostró varios libros.
—Vd. no puede figurarse, me dijo, todo lo que se adelanta en la lectura de los ciegos con que las letras sean angulosas como vd. ve. Las letras de gran tamaño, que son únicamente relieve de las letras comunes, sin duda complican más las sensaciones ó se presentan ménos conspicuas; el caso es que se nota gran diferencia en favor de las letras angulosas.
ASILO DE HUERFANOS HEBREOS.
A pesar de ese adelanto, este método produce solo un diez por ciento de niños aprovechados, aun de aquellos con quienes se tiene mayor asiduidad con la enseñanza. Hubo una época que para la escritura se usó de una tinta espesa como jalea; el niño en cada letra dejaba muy prominente la forma, pero el sistema quedó sin éxito.
Reflexionando yo, continuó el Sr. Vait, en todas estas dificultades y con reminiscencias de los antiguos métodos, me decidí por un alfabeto convencional de puntos, que hiciese muy sencillas las impresiones.
Para esto marqué dos líneas paralelas casi unidas, pero perceptibles al tacto de un ciego, y así planteé mi alfabeto.
HOSPITAL DEL MONTE SINAI.