Aquellas convenciones son divinas: no hay ni en las olas ni en las tempestades nada que pueda compararse á una convencion en toda su efervescencia.
En la convencion se discute el ticket, ó sea la lista de los candidatos para la futura administracion, es decir, se llega al proyecto de reparto de los despojos de los vencidos: aprobado el ticket, se envía al Presidente en ciernes una carta acompañada de la lista, para saber si el Presidente acepta: esta es una pura fórmula, porque el Presidente acepta generalmente lo que viene de su partido.
Celebrado el pacto, se procede á la eleccion y luego al reparto del botin.... corroyendo semejante sistema todos los resortes del órden, de la moralidad y de la decencia.
Hayes, no obstante, ha querido con empeño realizar su programa; pero hasta ahora no ha logrado absolutamente nada. Hé ahí una faz, y muy importante, del humbug político.
La administracion de justicia (entiéndase que exceptúo la justicia de la federacion, propiamente dicha), los jueces en lo general, están contaminados de la corrupcion electoral.
Alborotadores de café, politicastros de bar-rooms, entrometidos y bullangueros, suelen tener influjo decisivo en las masas, y hacen el nombramiento de jueces: el resultado es que en los negocios en que ellos intervienen, se hacen servir despóticamente, y la justicia se plega á sus conveniencias, imprimiendo en los negocios un sello de prostitucion descarada á veces, que realmente escandaliza á los poco conocedores de esta clase de negocios.
Por lo demás, para despertar la curiosidad en esta Babel y entre gente tan preocupada de su negocio, la prensa suelta dia á dia cada humbug que canta el credo.
Empresas imposibles, descubrimientos estupendos, muertes horripilantes, todo está á la órden del dia con estrépito, en relieve, en són de catástrofe ó de contento, segun produzcan la sorpresa ó el halago del mayor número.
Hay un periódico semanal titulado El Sunday Mercury: en él está recopilado cuanto la mente humana no puede idear de más tremebundo.