Apariciones, endriagos, monstruos, tertulias de muertos, amores horripilantes, descubrimientos de países estrambóticos, erupciones volcánicas, brujas, milagros, y yo no sé cuántas cosas más.
En los teatros tienen su asiento y se aclimata lo más extravagante y lo más inconducente: como hemos visto, se pone en escena La Vuelta al Mundo, de Julio Verne; de tres dramas de asuntos diferentes, se hace uno de plan americano, y la cosa marcha. Hay romanos de revólver al cinto, y aparece en el Bosque de Boloña la Basílica de San Pedro. Todo esto no es de literatos, sino de saltimbanquis y teatros de segundo órden.
En espectáculos de otro género, basta seguir las peripecias de la vida de Barrum para persuadirse que no hay más allá....
El puebla de gigantes su espectáculo, ó produce enanos; expone á la vista hombres con las pieles de todos los colores, venidos de regiones misteriosas, ó saca á luz circasianas de profusas cabelleras y rostros confeccionados en Saturno ó en Júpiter.
Barrum es el rey del humbug y se enorgullece de su primacía, gana su dinero dando espectáculos de un género especial, se anuncia con procesiones de carros en que van expuestos los objetos y los animales y las maravillas que va á exponer, y este anuncio ambulante es dispuesto con tal artificio, que por sí constituye una maravilla.
En los carros va al descubierto lo conveniente, y oculto lo que necesita el prestigio de lo singular.
Bajo las ricas mantas de algunos carros, se oyen rugidos de fieras, articulaciones en idiomas desconocidos, gemidos, como caidas de agua y como tempestades, y se ven luces siniestras entre gigantes, enanos, pájaros extraños é indescifrables.
Una vez anunció que habia sorprendido un borrego en los Alpes, de colosal tamaño, y de tan raro aspecto, y de tal singularidad de conjunto, que las sociedades de historia natural estaban con tanta boca abierta.
En efecto, el borrego era singularísimo; un hombre de pié apénas alcanzaba la altura del lomo.
El público le veia, le acariciaba y pagaba con gusto sus entradas: el dia ménos pensado, el borrego se soltó relinchando (el borrego era un caballo con lana sobrepuesta y pintorreado).... pero esto, léjos de disminuir, acreció la reputacion y la fortuna de Barrum.