Los juguetes, sobre todo, tienen gran boga, y llueven los carritos, carretelas y carretones, desde para dormir al recien nacido, hasta perniquebrar al muchacho travieso.

Y todo esto se va viendo miéntras el tumulto de la calle está en su apogeo con los transeuntes y con que cada carro es un puesto que lleva andando una colina de zanahorias, un campo de ejotes, un camellon de cebollas, y borregos y becerros que se denuncian con unos balidos y berridos que se meten por el alma.

A medida que se penetra, se van extendiendo en hileras interminables los mostradores, que tienen en grupos cenefas y bambalinas de jamones, y esto es como una cuadra, y lo mismo quesos y mantequillas que forman calles, como quien anda por una ciudad de jamon y otra de mantequillas y quesos.

Entrase al recinto ó ciudad interior, y en grandes mostradores forrados de zinc, con mangas que derraman leves corrientes de agua purísima, entre trozos de hielo, allí están los pescados, es decir, un mar de pega. Desde unas béstias que asustan por su grandeza, sus bocazas pazguatas y sus ojos empañados, hasta pescadillos que parecen de chanza y pueden servir como de cañuteros.

En esta seccion están esas ranas medio peladas que calosfrian, esas jaivas que parecen raíces, esas culebras, esos engendros raros del agua, que no sé cómo hay pícaros que se los engullen; y esas inmensas tortugas bocarriba, bolsudas, con sus cuellos cortos, sus manos como aletas, sus ojos pequeños como rendijas, su cabeza aplastada de víbora.

Las carnes ocupan sendas calles en percheros que suben al cielo, porque se trata de un edificio altísimo; los mostradores están forrados de zinc; los carniceros, sin el delantal, pudieran estar sentados en una tertulia de buen tono.

Cada seccion del buey y del carnero están expuestas con suma coquetería, como quien dice: "cómeme."

Lo que se llama menudo, me parecieron sobre un mostrador piezas de muselina y de encajes.

En esa seccion, y como se cuelgan los mundos de oblea en nuestras funciones, como formando adornos y nublando el aire, graduados como de quinqués y de candiles, formando como bosques por allá arriba, están los pollos y guajolotes pelados, suspendidos de las patas y sus cuellos colgando. Es una nublazon de guajolotes y de pollos.