Los jóvenes dieron las gracias al agreste guerrillero por esta muestra de simpatía, se separaron definitivamente de él y tomaron de nuevo y en medio de la mayor tristeza el camino de Puebla, a donde llegaron dos horas después, acompañados de muchos parientes del señor de la Cruz, los cuales, advertidos por un peón a quien mandaron exprofeso, habían salido a su encuentro.

FIN DEL TOMO PRIMERO

[ÍNDICE]
TOMO PRIMERO
[I.]Las cumbres
[II.]Los viajeros
[III.]Los salteadores
[IV.]El Rayo
[V.]La hacienda del Arenal
[VI.]Por la ventana
[VII.]El rancho
[VIII.]El herido
[IX.]Descubrimiento
[X.]La cita
[XI.]En la llanura
[XII.]Un poco de política
[XIII.]Los bonos de la Convención
[XIV.]La casa del arrabal
[XV.]Don Melchor
[XVI.]El asalto
[XVII.]Después de la batalla
[XVIII.]La emboscada

LAS NOCHES MEJICANAS

POR

GUSTAVO AIMARD