[I]

COMPLICACIONES

Loick se calló.

Largo había sido el relato del vaquero, a quien don Jaime escuchó sin interrumpirle, con el rostro impasible y frío, pero chispeándole los ojos.

—¿Ha terminado V.? preguntó don Jaime volviéndose hacia Loick.

—Sí, señor.

—¿De qué modo ha sabido V. tan circunstanciadamente esa espantosa catástrofe?

—El mismo Domingo me la contó. ¡Ah! el pobre estaba como loco de dolor y de rabia, y al saber que yo tenía que verle a V. me encargó que le refiriese...

—Está bien, repuso don Jaime, interrumpiendo prontamente a Loick y fijando en éste una mirada de fuego; ¿no le dio a V. otro encargo para mí Domingo?

—Señor, balbuceó el ranchero lleno de turbación.