—¿Lo cree V.?

—¡Cáspita si lo creo! Cuando le digo a V. que llevo yo el oficio.

—Es verdad. Pero ¿con qué objeto escribe el general al capitán?

El soldado miró un instante de soslayo al cazador, y luego, variando repentinamente de tono y mirándole frente a frente, le dijo:

—¿Quiere V. que juguemos con cartas descubiertas?

John se sonrió y respondió:

—¡Bueno! Veo que podremos entendernos, ¿Por qué no? Entre caballeros, las condiciones son las que lo hacen todo. Así pues, jugaremos con entera franqueza, ¿eh?

—Queda convenido.

—Confiese V. que desearía en extremo conocer el contenido de este oficio.

—¡Oh! Por mera curiosidad, se lo juro a V.