—Sin duda alguna.
—Me habrá V. visto en alguna parte.
—Es probable. Pero esto importa muy poco: lo principal es que yo sepa quién es V.
—¡Oh! Un simple cazador.
—Sí, y un amigo íntimo del Jaguar.
—¡Cómo! exclamó el cazador estremeciéndose de sorpresa.
—No se asuste V. por tan poco: respóndame tan solo si es verdad o no.
—Es verdad. De V. para mí no sé por qué habría de negarlo.
—Haría V. muy mal. ¿Dónde está el Jaguar en este momento?
—No lo sé.