—¡Vamos! dijo Tranquilo, ¿qué piensa V. de todo esto?

—Mi hermano tenía razón: Cara de Mono siempre nos ha hecho traición; es evidente que ese documento emana de él.

—¿Qué piensa V. hacer?

—Todavía no lo sé; quizás sería peligroso arrancarle la máscara en este momento.

—No opino como V., jefe; la presencia de ese traidor entre nosotros no puede menos de perjudicar a nuestra causa.

—Veámosle venir ante todo.

—Corriente, pero permítame V. una observación.

—Ya escucho a mi hermano.

—¿Cómo es que, después de haber conocido la falsedad del acta de venta, se ha obstinado V. en declarar la guerra a ese Cuchillo Largo del Oeste, puesto que está probado que ha sido engañado por Cara de Mono?

El jefe se sonrió de una manera astuta, y dijo: