—El rostro pálido se ha dejado engañar porque le convenía.
—No le entiendo a V., jefe.
—Voy a explicarme. ¿Sabe mi hermano como se hace una venta de terreno?
—En verdad que no. Confieso que, como por mi parte hasta ahora nunca he tenido ningún terreno que vender ni comprar, no me he cuidado de eso en manera alguna.
—¡Ooah! Entonces voy a decírselo a mi hermano.
—Me alegro mucho. Lo que más deseo es instruirme, y luego eso podrá servirme en alguna ocasión, dijo el canadiense riendo.
—Cuando un rostro pálido quiere comprar el territorio de caza de una tribu, va a buscar a los sachems principales de la nación, y después de haber fumado en el consejo la pipa de paz, les expone su petición: las condiciones son discutidas: si las dos partes contratantes se ponen de acuerdo, el brujo principal de la nación dibuja un plano del territorio; el rostro pálido entrega las mercancías; todos los jefes ponen su jeroglífico al pie del plano; los árboles son señalados con el hacha; se establecen las fronteras, e inmediatamente toma posesión el comprador.
—Vamos, dijo Tranquilo, eso es muy sencillo.
—¿En qué consejo ha fumado la pipa el jefe de la Cabeza Gris? ¿Dónde están los sachems que han tratado con él? Que me enseñe los árboles que han sido señalados.
—En efecto, creo que eso le sería difícil, repuso el cazador.