Pero al pensar en nuestro mutuo amor,

Yo digo aún: «¿Por qué callé aquel día?»

Y ella dirá: «¿Por qué no lloré yo?»

XXXI

Nuestra pasión fué un trágico sainete,

En cuya absurda fábula

Lo cómico y lo grave confundidos

Risas y llanto arrancan.

Pero fué lo peor de aquella historia,

Que al fin de la jornada,