Las ideas, que en ronda silenciosa

Daban vueltas en torno á mi cerebro,

Poco á poco en su danza se movían

Con un compás más lento.

De la luz que entra al alma por los ojos,

Los párpados velaban el reflejo;

Mas otra luz el mundo de visiones

Alumbraba por dentro.

En este punto resonó en mi oído

Un rumor semejante al que en el templo