Como rayo de luz tenue y difuso,
Que entre tinieblas nada.
Me sentí de un ardiente
Deseo llena el alma:
¡Como atrae un abismo, aquel misterio
Hacia sí me arrastraba!
Mas ¡ay! que de los ángeles
Parecían decirme las miradas:
—¡El umbral de esta puerta
Sólo Dios lo traspasa!