El Uruguay se hace cada vez más popular como lugar de veraneo para los argentinos y brasileños. Su clima se asemeja al de la Riviera, sin los inconvenientes que allí se observan de tempestades violentas heladas o extremado calor.
El principal rasgo característico del país es la gran extensión de terrenos ondulados que comprenden casi la totalidad del territorio, plano en su mayor parte, y a veces quebrado por numerosas corrientes de agua, condiciones que lo hacen naturalmente adaptable para la cría de ovejas y de ganado vacuno que es su industria principal. El suelo se cultiva también en considerable extensión, y se producen en él casi todos los cereales. En los bosques se encuentran muchas maderas finas para la ebanistería y otras dignas de notarse por su belleza y durabilidad. Debe agregarse que se trabajan algunas minas.
El Uruguay es fácilmente accesible, encontrándose su capital y puerto principal, Montevideo, situado a orillas del río de la Plata, no lejos de su desembocadura en el Atlántico, donde las mayores embarcaciones entran. Entre Nueva York y Buenos Aires la línea de vapores de Lámport y Holt hace viajes regulares, tocando a su paso en Montevideo. Casi todos los grandes vapores de pasajeros de las líneas europeas llegan a Montevideo, habiendo, además, un servicio nocturno de vapores entre esta capital y Buenos Aires. Por tierra, tres líneas de ferrocarril conectan el país con el Brasil.
Plaza de Cagancha, Montevideo
La población de la república es de 1,500,000 habitantes, más o menos, y la razón del crecimiento de los últimos años justifica la aserción de que pronto será mucho mayor. Casi todos estos habitantes son de pura sangre europea, puesto que los naturales, aparte de que sólo formaban una pequeña población, se retiraron antes del establecimiento de los españoles en el país. Actualmente el elemento español es el que existe en mayor número, pero hay muchos italianos que han mostrado ser excelentes colonizadores y buenos ciudadanos, y también se encuentran colectividades suizas, alemanas e inglesas, que han dado particular atención a los negocios y a las industrias financieras y agrícolas. En el norte se han distinguido los brasileños del estado de Rio Grande do Sul, que se han establecido en aquella parte del país.
Montevideo es una de las ciudades más modernas de América. Se le da una población de 400,000 habitantes; pero es muy probable que el próximo censo revele que su número se eleva a cerca de medio millón. Desde que se abrió al público el nuevo servicio del puerto, obra que pudo realizarse mediante los sistemas más adelantados en mejoras de esta naturaleza, Montevideo ha progresado con mucha rapidez. Sus calles, por lo general, son anchas y rectas, si bien en la parte vieja y en la estrecha península que entra en el río algunas son cortas y tortuosas. La plaza de la Libertad, la de la Independencia y la de Cagancha, ésta un poco menor que aquéllas, representan el espíritu típico de la perfección a que se aspira en esta capital. Entre los muchos edificios públicos dignos de estudio deben mencionarse: la catedral, el palacio de gobierno, el teatro Solís, el palacio municipal, el ateneo, la bolsa y la universidad.
Las playas de Ramírez y de Pocitos son atrayentes sitios de recreo donde la gente se reúne por placer; y los muchos lugares de paseo en coche, cerca de la ciudad o en los jardines públicos, dan una agradable idea de los rasgos característicos de la ciudad. En cuanto a hoteles, pueden mencionarse el del Parque, un poco fuera del Centro, pero accesible en carruaje o por tranvía, el Oriental, el de La Nata, el Colón y el Barcelona, sin que esto agote la lista, pudiendo el viajero consultar la opinión de los conocedores.
Underwood & Underwood
Una calle en un barrio
moderno de Montevideo.