—¿Qué pasa?—dice Martín, arrancado violentamente a su somnolencia.

—¡Ha pasado por la prueba!—responde Gertrudis lanzándose a su cuello.

—¿Qué prueba?

—Si te lo digo vas a reñirnos; prefiero callarme.

Martín interroga con una mirada a su hermano.

—¡Oh, nada!—dice éste con tímida sonrisa.—Era una broma... Nos bombardeábamos.

—Está bien, hijos míos, bombardeaos;—dice Martín, que continúa fumando en silencio.

Juan está muy avergonzado, y Gertrudis contempla a su nuevo camarada de juegos con una mirada maliciosa y provocativa.

«Revoltosa». Sí; ese era el nombre que había dado Martín Felshammer a su mujer...

X