[293] El nono gobierno se llama al presente Kurdistán; el décimo Schiván; el undécimo, contenido entre el Tauro y el mar Caspio, se llamó después Media Atropatene; el duodécimo es hoy el Korasán.

[294] El decimotercio gobierno además de la Armenia comprendería la Mingrelia, la Georgia y la Albania: el decimocuarto, según se infiere de los Sarangas colocados entre los ríos Indo y Arbis, era formado por la antigua Gedrosia, al presente Macran; el decimoquinto se llamaba Hircania, y comprende los provincias de Mazandau y de Hilan; el decimosexto es en el día Erak-Agamí.

[295] Los etíopes de la satrapía decimoséptima estarían probablemente situados cerca del Indo; la decimoctava correspondería a la Armenia menor; la decimonona al Ponto, célebre reino de Mitrídates; la vigésima no comprendería regularmente todo el Indostán situado entre el Indo y el Ganges, sino una parte de él únicamente.

[296] Esta región se llama hoy Pars o Fars, en la que se halla Schiras, la antigua Persépolis.

[297] Los citados etíopes son los árabes confinantes con el mar Rojo, donde estaba la sagrada Niso. Los colcos ocupaban el país actualmente llamado Gurgistán, que comprende las comarcas de Mingrelia, Imereta, Guriel, Laket y Carduel.

[298] Hasta muchos siglos después de Heródoto no se tuvo en Grecia conocimiento de las provincias situadas más allá del Ganges, lo que hace creer que la China no fue un imperio tan antiguo como la pintan sus anales, pues su grandeza, mayor que la de los persas, no hubiera podido esconderse a los escritores de la antigüedad. Los indios de que habla el autor son los del Indostán, de los cuales, aunque diga verdad Heródoto en algo, especialmente en su vestido de enea y corteza de árbol de que sacan en el día vastas telas en muchas partes del Asia, no es creíble la brutal disolución que les atribuye, la inhumanidad de degollar a sus padres y abandonar a los enfermos, mayormente cuando los banianos, descendientes de los antiguos moradores, son tan compasivos hasta con los animales, que mantienen en Surate dos hospitales para ellos. Plinio previene que los antiguos, y Heródoto en especial, no hicieron más que verter mil fábulas sobre la historia natural, ciencia felizmente perfeccionada por los modernos.

[299] La situación de estos indios corresponde a las provincias septentrionales del Indostán, comarcanas del Cáucaso, llamadas ahora Kacmira y Hacares; pero en lo que refiere de ellos se equivoca el historiador, pues no hay allí arenales sino valles comparables a la Tesalia, ni hormigas en toda el Asia semejantes a las que pinta, ni minas de oro y plata en el Indostán, a no ser arenas de oro en los ríos o las minas ya agotadas de Siam, que será quizá la Quersoneso Aurea de los antiguos.

[300] Ni al anochecer se siente el frío referido, ni al medio día se templa el calor, como supone Heródoto, pues en pocos países es tan intenso, aunque pudo dar fundamento a esta noticia la marea y el viento de tierra que reina regularmente en las costas del mar Índico.

[301] Diodoro Sículo atribuye a la eficacia del sol la grandeza de los vivientes y la variedad de los colores en las aves, flores y minerales de aquella extremidad oriental de la tierra, como llama nuestro autor a la India, siguiendo la opinión vulgar de los griegos que, sin pararse en la redondez del globo, colocaban a Delfos en el centro de la tierra.

[302] Este es el arbusto del algodón, diferente de la planta que también lo produce, y si la China fuera entonces conocida, se sospechara que hablaba el autor de la seda blanca que en Chantong ciertos gusanos crían sobre los árboles.