[412] El origen, habitación y emigración de los sármatas es cosa oscurísima. Heródoto los hace descendientes de los escitas libres y de las amazonas; Plinio, de los medos; y otros los creen una raza de escitas que de la Iberia habían pasado a la Tartaria de los circasios. Así, pues, si dividimos la Sarmacia en asiática y europea, diremos que habitaron antes en la primera, teniendo por límites el Don y el Volga, y que Heródoto solo habló de los sármatas primitivos, que pasando después a Europa dieron nombre a la Sarmacia europea, que comprendía gran parte de la Rusia y de la Polonia.
[413] El rey era Idantirso, y los otros generales, Escópasis y Taxacis, serían sus subalternos.
[414] Estos budinos ocupaban el país originario de donde fueron echados los otros budinos establecidos con los gelonos en Polesia.
[415] Estos fuertes no estarían distantes del Sirgis o del moderno Donetz en el gobierno de Azov, puesto que el ejército estaba atrincherado a orillas del Oaro, río vecino al Sirgis, aunque no hemos podido dar con su nombre actual.
[416] Serían estos reyes los confederados con el escita o príncipes de varias tribus escíticas dependientes de los regios.
[417] Se ve que dichos rebaños no serían sino para cebar al persa y detenerle en el país para que pereciese de hambre con la escasez de víveres a proporción de su inmensa muchedumbre.
[418] Es natural qué los señores de Jonia impidiesen a Milcíades dar aviso a los escitas de la mala fe de los griegos, pues no es de creer del talento de aquel general, cuya conducta en aquella ocasión refiere Cornelio Nepote casi con las mismas palabras, que no diese con este medio tan obvio de realizar sus planes.
[419] En el día castillo viejo de Romelia, uno de los Dardanelos.
[420] Era en Grecia muy trillada esta palabra, no distinguiendo el imperio medo del persa que le sucedió.
[421] Jasón con sus bravos argonautas (año antes de J. C. 1285) llegó a Lemnos en ocasión en que las mujeres habían dado muerte a todos los varones con ánimo de apoderarse del gobierno. Prendadas las nuevas amazonas de la bizarra flor de la juventud griega, entretuvieron a los argonautas en su compañía por espacio de dos años, en los cuales concibieron de ellos a los minias.