[2] Las dos escenas capitales en que se basa la unidad de la obra son las siguientes: 1.ª Aquiles disputa con Agamenón, que le arrebata la esclava Briseida, decide no volver á pelear en favor de los griegos, y obtiene, por mediación de su madre Tetis, que Júpiter proteja á los troyanos. 2.ª Habiendo muerto Patroclo, el compañero de Aquiles, á quien éste permitió que vistiese su propia armadura y echase del campamento griego á los enemigos, el héroe quiere vengarle, se reconcilia con Agamenón, interviene en el combate y mata á Héctor, el principal defensor de la ciudad sitiada. Innumerables son las bellezas que presenta el desarrollo de la acción, y todo lector se acordará de la disputa de Aquiles y Agamenón, del tierno coloquio conocido con el nombre de Despedida de Héctor y Andrómaca, del admirable discurso que Ulises dirige á Aquiles para que deponga la cólera y vuelva á combatir, de los prudentes consejos de Néstor, del engaño de Júpiter por su esposa Juno, de la descripción del escudo que Vulcano fabricó para Aquiles, de la persecución de Aquiles por el río Escamandro, de la muerte de Héctor, de la patética súplica de Príamo postrado á los pies de Aquiles, de las muchas comparaciones tomadas casi siempre de la naturaleza, de las descripciones de batallas, del carácter perfectamente delineado de cada uno de los personajes, y de tantos y tantos primores como podrían citarse de este incomparable poema.
[3] Léase lo que han escrito acerca de la misma los historiadores de la literatura griega (Fabricius, Schoell, Ficker, Mure, Christ, Müller, Bergk, Murray, A. et M. Croiset, etc.) y la monografía: Homère, étude historique et critique, par Victor Terret. París, A. Fontemoing, 1899.
[4] Hasta fines del siglo XVII fué unánime la opinión de que Homero había existido real y efectivamente. Á principios del XVIII, Juan B. Vico, en sus Principi di scienza nuova (Nápoles, 1725), lo consideró como una abstracción, y dijo que el cantor de la Ilíada era la voz de la Grecia, el eco de los tiempos heroicos. Federico Augusto Wolf, creyendo que la Ilíada y la Odisea revelan un arte muy adelantado y que en aquellos remotos tiempos la escritura no era de uso general, intentó probar en sus Prolegomena (publicados en 1795), que ambos poemas nacieron de la unión de varios fragmentos, recogidos y ordenados, en el siglo VI antes de J. C., por Pisístrato; y que Homero habría sido el autor de algunas rapsodias, un aedo cuya fama hizo que se perdiera la memoria de otros poetas contemporáneos suyos. Las ideas de Wolf causaron gran impresión en los eruditos, que desde entonces están discordes y pueden ser clasificados en cuatro grupos: 1.º Los que, aceptando la existencia de Homero, defienden la unidad primitiva de la Ilíada: tales son Nitzsch, Müller y Terret. 2.º Los que, como Dugas-Montbel y Lachmann, creen que dicha obra es el resultado de la unión de varias poesías ó cantos aislados. 3.º Los partidarios de una teoría intermedia, es á saber: que la Ilíada fué desde el principio un poema completo, pero mucho menos extenso que el actual; así opinan Hermann, Bergk, Christ, Grote, Guigniaut, Koechly y M. Croiset. 4.º Mr. Bréal, el cual sostiene que la epopeya homérica fué compuesta por un grupo ó corporación de poetas con el fin de que fuera recitada en los juegos y fiestas que se celebraban en la Lidia. Véase: Histoire de la Littérature grecque, par A. et M. Croiset. París, A. Fontemoing.
[5] Las ciudades más famosas de Grecia (Esmirna, Quíos, Colofón, Pilos, Argos, Atenas, Cumas, Mileto, Micenas y otras) se disputan el honor de haber sido la patria de Homero. Algunos autores han llegado á suponer que el poeta no era griego, sino romano, sirio, egipcio, etc. Lo probable es que fuera jonio y hubiese nacido en Esmirna, ciudad del Asia Menor.
[6] En las colecciones de autores griegos figuran con el nombre de Homero: la Ilíada, la Odisea, los Himnos, los Epigramas y la Batracomiomaquia. También se han considerado como suyos el Margites y otros poemas. Todas estas obras, á excepción del Margites, que desgraciadamente se ha perdido, están escritas en hexámetros y la que más constantemente se ha atribuído á Homero es la Ilíada; pues ya Xenón, Helánico y otros críticos de la escuela de Alejandría creyeron que la Odisea era de otro autor, llamándoseles por esta razón χωρίζοντες (separadores), y en cuanto á las demás poesías está probado que no son auténticas.
[7] La Ilíada era cantada por los rapsodas. Pisístrato reunió en Atenas á los más célebres, mandó escribir lo que recitaban, y de esta manera se formó el texto. Los gramáticos alejandrinos dividieron el mencionado poema en XXIV cantos y empezaron á publicar ediciones críticas.—Augusto Fick supone que la Ilíada fué escrita en el dialecto eólico y luego traducida al jónico, habiéndose conservado la forma original allí donde no fué posible hallar otra forma jónica equivalente, é intenta hacer la reconstrucción del texto primitivo. (Véase: August Fick, Die Homerische Ilias, Göttingen, Vandenhoeck und Ruprecht’s Verlag, 1886.)
[8] La Ilíada de Homero, traducida del griego en verso endecasílabo castellano por don Ignacio García Malo. En Madrid por Pantaleón Aznar, año 1788.—La Ilíada de Homero, traducida del griego al castellano por D. José Gómez Hermosilla. Madrid. En la imprenta Real, año de 1831.—Tradujeron también la Ilíada en verso castellano Juan de Lebrija Cano, el maestro Francisco Sánchez de las Brozas, Cristóbal de Mesa, el P. Manuel Aponte, D. Miguel José Moreno, D. Francisco Estrada y Campos y un anónimo. Existe en el Museo Británico una traducción en prosa castellana de los cinco primeros cantos de la Ilíada, pero no es directa, sino de la versión latina de Pedro Cándido Decimbre. Véase la noticia sobre Hermosilla y sus obras, por D. Marcelino Menéndez y Pelayo, de donde están tomados estos datos.
[9] Ilíada, poema en XXIV cants, d’Homero, traduhit en prosa catalana per Conrat Roure. Barcelona. Estampa de Leopoldo Doménech. 1879. (Publicada en la «Biblioteca del Diari Catalá.»)
[10] L’Ilíada d’Homer, directament traslladada de la llengua grega, per J. Montserrat y Archs. Para apreciar la fidelidad, el sabor verdaderamente homérico y el valor estético de esta traducción, así como la riqueza de notas que la justifican, basta leer el fragmento (Canto XVIII, versos 356 al 617) que se imprimió en el Anuari catalá, 1875, col·leccionat y publicat per Francesch Matheu y Fornells.—Barcelona. Estampa de L. Obradors y P. Sulé. 1874.
[11] Fr. Luis de León.—Prólogo á la traducción literal y declaración del Libro de los Cantares de Salomón.