Megara (Μεγάρη): Hija de Creonte y esposa de Hércules. Ulises ve su sombra en el Orco, [XI, 269 y 270].
Melampo (Μελάμπους): Célebre adivino, hijo de Amitaón. Prometió traerle á Neleo las vacas de Ificlo, pero éste lo aprisionó, soltándolo al cabo de un año por haberse enterado de los oráculos, [XI, 291 á 297]; á su linaje pertenecía Teoclímeno, [XV, 225]; vivió primero en Pilos, mas Neleo se apoderó de muchas de sus cosas durante el año que estuvo preso en el palacio de Fílaco, por lo cual lo castigó al volver y trasladó su domicilio á Argos, donde se casó y tuvo dos hijos: Antífates y Mantio, [XV, 225 á 256].
Melaneo (Μελανεύς): Prócer itacense, padre de Anfimedonte, [XXIV, 103].
Melantio (Μελανθεύς y Μελάνθιος): Cabrero de Ulises. Era hijo de Dolio y hermano de Melanto. Encuentra á Eumeo y á Ulises, transfigurado en mendigo; increpa á este último con palabras groseras, le da una coz, y es reprendido por Eumeo; sigue su camino, penetra en el palacio de Ulises y se sienta frente á Eurímaco, [XVII, 212 á 257]; dice á los pretendientes que el mendigo lo ha traído Eumeo, [XVII, 369 á 373]; llega al palacio de Ulises con algunas cabras y dos pastores, increpa al mendigo (Ulises) porque no se va de allí, y le amenaza con llegar á las manos, [XX, 173 á 182]; escancia el vino en la comida de los pretendientes, [XX, 255]; por orden de Antínoo, enciende fuego, coloca junto al mismo un sillón y saca una bola de sebo para que los pretendientes calienten y unten el arco, [XXI, 175 á 183]; dice Antínoo que manden á Melantio que comparezca con algunas cabras para ofrecer los muslos á Apolo y terminar el certamen, [XXI, 265 á 268]; contestando Melantio á Agelao, dice que no es posible salir por el postigo, y acto continuo va á buscar armas para los pretendientes, [XXII, 135 á 146]; presume Telémaco que quien ha ido á buscar las armas es Melantio, hijo de Dolio, [XXII, 159]; vuelve Melantio á buscar armas, y Eumeo y Filetio, por orden de Ulises, le aguardan, lo tiran contra el suelo y, atándole por detrás los pies y las manos con una soga, lo suben á lo alto de una columna, [XXII, 160 á 199]; Telémaco, el boyero y el porquerizo sacan á Melantio al vestíbulo, le cortan las narices y las orejas, le arrancan las partes verendas y le amputan los pies y las manos, con ánimo irritado, [XXII, 474 á 477].
Melanto (Μελανθώ): Sierva de Penélope. Era hija de Dolio y hermana de Melantio. Penélope la había criado como á una hija, pero ella no compartía los pesares de su señora y era la amante de Eurímaco; increpa groseramente al mendigo (Ulises) porque no se va del palacio y le pregunta si está envanecido por su victoria contra Iro, [XVIII, 321 á 336]; increpa nuevamente al mendigo (Ulises) porque se queda durante la noche en el palacio, y Penélope la reprende, [XIX, 65 á 95]; es una de las doce que se entregaron á la impudencia y son ahorcadas en el patio del palacio, [XXII, 424], [465 á 473].
Memnón (Μέμνων): Hijo de Titón y de la Aurora. Mató á Antíloco, hijo de Néstor, [IV, 187 y 188]; fué el hombre más hermoso que conoció Ulises, [XI, 522].
Menelao (Μενέλαος): Rey de Lacedemonia, hijo de Atreo, hermano de Agamenón, marido de Helena, y padre de Hermione y de Megapentes. Minerva, transfigurada en Mentes, aconseja á Telémaco que vaya á ver á Menelao por si le da noticias de Ulises, [I, 285 y 286]; refiere Néstor que, después de la toma de Troya, Menelao exhortó á los aqueos á volver á la patria, [III, 141]; Menelao llegó con sus naves á Lesbos cuando Néstor y otros caudillos deliberaban acerca del rumbo que habían de tomar, [III, 168 y 169]; pregunta Telémaco dónde estaba Menelao cuando fué asesinado Agamenón, [III, 249]; dice Néstor que si Menelao, al volver de Troya, hubiese encontrado á Egisto vivo, ni se hubiese echado tierra sobre su cadáver, [III, 256 á 261]; venían navegando juntos Menelao y Néstor, pero, al llegar al promontorio de Sunio, Apolo mató al piloto de Menelao, y éste se detuvo para hacerle las exequias, [III, 276 á 285]; luego Júpiter dispersó las naves de Menelao, cabe al promontorio de Malea, lo llevó á él con cinco naves á Egipto, y el héroe llegó á Micenas el mismo día en que Orestes daba el banquete fúnebre en las exequias de su madre y de Egisto, [III, 286 á 312]; Néstor aconseja á Telémaco que vaya á ver á Menelao, [III, 316 á 328]; Telémaco y Pisístrato, al llegar á Esparta, hallan á Menelao celebrando la doble boda de su hijo y de su hija, [IV, 1 á 17]; Eteoneo participa á Menelao la llegada de los forasteros y recibe la orden de desuncirles los caballos y hacerlos entrar, [IV, 20 á 36]; Telémaco y Pisístrato contemplan absortos el palacio de Menelao, se sientan junto al héroe, comen, y Menelao les saluda y les obsequia con el lomo de un buey asado, [IV, 43 á 66]; Menelao, al comprender lo que Telémaco habla con Pisístrato, dice que ningún hombre puede competir con Júpiter, enumera sus peregrinaciones, y afirma que por nadie se aflige tanto como por Ulises, [IV, 78 á 112]; Menelao advierte que Telémaco llora, y no sabe si esperar á que le hable de Ulises ó interrogarle desde luego, [IV, 116 á 119]; pregunta Helena á Menelao si sabe quiénes son los huéspedes, pues uno de ellos se parece mucho á Telémaco, y Menelao responde que ya se le había ocurrido que fuese Telémaco, [IV, 138 á 150]; Pisístrato dice á Menelao que, con efecto, es Telémaco; cuenta Menelao cómo había decidido portarse con Ulises, de haber éste regresado á su patria, y lloran todos, [IV, 155 á 186]; dice Menelao á Pisístrato que ha hablado como un varón sensato, y propone que cesen de llorar y se acuerden de la cena, [IV, 203 á 215]; en seguida les da aguamanos Asfalión, servidor de Menelao, [IV, 216 y 217]; Helena, dirigiéndose á Menelao, á Telémaco y á Pisístrato, refiere cómo Ulises penetró en Troya, disfrazado de mendigo, [IV, 235 á 265]; responde Menelao diciendo que lo ha contado con gran exactitud, y narra á su vez, lo que aquél hizo dentro del caballo de madera, cuando Helena se acercó al mismo, [IV, 265 á 289]; replica Telémaco, dirigiéndose á Menelao, que más doloroso es que sea así, [IV, 291 y 292]; levántase Menelao cuando se descubre la Aurora, interroga á Telémaco acerca del motivo de su viaje, se indigna contra los pretendientes, predice la venganza de Ulises, y relata cómo, detenido en Egipto, supo por Proteo la suerte que les había cabido á los caudillos griegos, el asesinato de Agamenón, la estancia de Ulises en la morada de Calipso, y su propio destino futuro en los campos Elíseos; finalmente, ruega á Telémaco que se quede diez ú once días, [IV, 306 á 592]; Telémaco suplica á Menelao que no le detenga más, y el héroe promete darle una cratera fabricada por Vulcano, [IV, 593 á 619]; canta Demódoco que, en la toma de Troya, Ulises y Menelao fueron á la casa de Deífobo, [VIII, 517 y 518]; pregunta Agamenón á Ulises, en el Orco, si Orestes está con Menelao en Esparta, [XI, 460]; dice Minerva á Ulises que irá á Esparta á llamar á Telémaco, el cual se fué junto á Menelao, [XIII, 412 á 415]; en una relación fingida que hace Ulises, antes de darse á conocer al porquerizo, habla de una emboscada cuyos capitanes fueron Ulises, Menelao y el que habla, [XIV, 469 á 471]; Minerva se encamina á Lacedemonia y halla á Telémaco y á Pisístrato acostados en el vestíbulo del palacio de Menelao, [XV, 1 á 5]; Minerva aconseja á Telémaco que pida licencia á Menelao para volverse á Ítaca, [XV, 14 y 15]; dice Pisístrato á Telémaco que no partan hasta que Menelao les traiga los presentes y los despida con suaves palabras, [XV, 51 á 53]; Menelao se levanta al despuntar la Aurora, Telémaco le sale al encuentro y le expresa su deseo de irse, Menelao y Helena le regalan respectivamente una cratera y un peplo, comen, Telémaco y Pisístrato suben al carro, y Helena, interpretando un presagio, asegura que Ulises se vengará de los pretendientes, [XV, 57 á 178]; Pisístrato deja en la popa de la nave de Telémaco los regalos que á éste le había hecho Menelao, [XV, 206 y 207]; Pireo dice á Telémaco que le mande mujeres para remitirle los presentes de Menelao, [XVII, 75 y 76]; cuenta Telémaco á Penélope que Néstor le envió á Menelao y repite lo que éste le dijo, [XVII, 116 á 147]; en el Orco, Agamenón recuerda á Anfimedonte que fué á su casa, como huésped juntamente con Menelao, cuando pidieron á Ulises que les acompañara á Troya, [XXIV, 115 á 119].
Mentes (Μέντης): Rey de los tafios, hijo de Anquíalo y huésped de Ulises. Minerva toma su figura para aconsejarle á Telémaco que vaya á Pilos y á Esparta, [I, 105], [180 y 181], [417 á 419]. (Véase [Minerva]).
Méntor (Μέντωρ): Hijo de Álcimo y amigo de Ulises. Ulises, al embarcarse, le había encomendado su casa, [II, 226 y 227]; levántase Méntor en el ágora de los itacenses, se queja de los ciudadanos porque no refrenan la osadía de los pretendientes y es increpado por Leócrito, [II, 224 á 256]; dice Noemón que se embarcó, como capitán de la nave de Telémaco, Méntor ó un dios que le era semejante, pues luego ha visto á Méntor en Ítaca, [IV, 653 á 656]; recién llegado de Pilos, Telémaco va al ágora y se sienta donde estaba Méntor, Ántifo y Haliterses, [XVII, 68 á 70]; dice Haliterses á los itacenses que la matanza de los pretendientes ha ocurrido porque no se dejaron persuadir ni por él ni por Méntor, [XXIV, 454 á 456]. Minerva toma la figura de Méntor: a) para aparecérsele á Telémaco en la orilla del mar, buscarle nave y remeros y acompañarle á Pilos, [II, 268], [401]; [III, 22], [240]; [IV, 654]; b) para animar á Ulises en la matanza de los pretendientes, [XXII, 206], [208], [213], [235], [249]; [XXIV, 446]; c) para animar á Laertes en la lucha de Ulises y los suyos con los itacenses, [XXIV, 502 y 503], [548]. (Véase [Minerva]).
Mera (Μαῖρα): Hija de Preto y de Antea. Ulises ve su sombra en el Orco, [XI, 326].